Un regalo de empresa suele terminar en un cajón porque nadie sabe de dónde
salió. Una caja de miel de Chihuahua se abre, se prueba y se termina, y
además se puede contar: de qué valle viene, de qué flor, en qué mes se
cosechó.
Armamos cajas con dos de nuestras mieles en frasco de 250 g. La de mezquite es
clara, suave y se pone blanca y cremosa con las semanas. La de la sierra sale
de los apiarios de altura, a más de dos mil metros, y es oscura e intensa.
Juntas son los dos extremos de nuestro año, y probarlas una al lado de la otra es la mejor manera de entender que no todas las mieles
saben igual.
Lo que lleva cada caja
La base son los dos frascos de miel. Sobre esa base se puede sumar un
formato de propóleo de Propóleo, nuestra
casa hermana, o una pieza de cera de abeja de las mismas colmenas. También
armamos combinaciones a la medida, según el presupuesto y el número de
personas.
Cada frasco lleva su número de lote, que es el mismo con el que registramos
su análisis de laboratorio. Para una empresa eso cuenta: lo que regala no es
una miel cualquiera con un listón, es un producto que quien lo recibe puede
rastrear hasta el apiario.
Con el logotipo de tu empresa
Ponemos el logotipo en la etiqueta del frasco o en una tarjeta dentro de la
caja, con un mensaje si lo quieres. Antes de armar el pedido te mandamos una
prueba para que la apruebes. Lo que no cambia es la etiqueta de origen: la
variedad, el lote y la casa que la cosechó siguen a la vista, porque eso es
justamente lo que hace valer el regalo.
Cómo se pide
Escríbenos por WhatsApp con el número de cajas, la combinación que te
interesa y la fecha en que las necesitas. Te contestamos con la cotización,
el pedido mínimo y el plazo. No publicamos precio porque depende de la
cosecha y de cómo se arme cada caja, y una cifra fija aquí estaría mal en
un trimestre.
La miel de cada variedad es limitada y la temporada de fin de año es cuando
más se pide. Si tienes una fecha en mente, conviene apartar pronto.